Proyecto artístico

Proyecto artístico

El Evangelio de Chile contempló un ambicioso proyecto artístico, donde se elaboró una serie de elementos que se incluyeron en los libros realizados por un número importante de artistas.

Se eligieron doce escenas representativas del Nuevo Testamento y 6 escenas de los Salmos. En el primer caso (Nuevo Testamento), las escenas elegidas fueron interpretadas por un pintor, un poeta, un cantor a lo divino y un niño.

En el caso de Los Salmos, las escenas fueron interpretadas por un pintor y un niño. Tres artistas de Los Salmos fueron escogidos por la comunidad judía y tres por el equipo del Evangelio de Chile. Los Salmos en sí mismos son poemas, por lo que no llevan poemas ni cantos a lo divino.

En cuanto a los poetas y pintores, se buscó excelencia pero también diversidad en cuanto a estilos. La idea es que, en este proyecto, están todos invitados a participar. Por eso, por ejemplo, incluimos un grafitero (Sebastián Durán), que es muy joven, pero representa un tipo de arte que tiene mucha influencia entre la gente joven. También, hay un pintor de íconos (Ignacio Ossandón), un pintora abstracta (Francisca Sutil), etc. Otra pintora destacable es la Hna. Alejandra Izquierdo. Ella pintó el Santuario de Sor Teresita de los Andes. Lo mismo pasa con los poetas, donde se encuentran consagrados (como Miguel Arteche y Delia Domínguez), grandes poetas mapuches (Sonia Caicheo y Rosabetty Muñoz), el mejor poeta joven (Rafael Rubio), etc.

Los cantores a lo divino son, por definición, todos devotos. A ellos se les pidió que se escogieran entre ellos mismos, buscando un representante por zona geográfica, además de un matrimonio que compusiera las Bodas de Caná (Pancho Astorga y Myriam Arredondo) y un padre con un hijo que compusieran el Hijo Pródigo (Arnoldo Madariaga padre e hijo y Arnoldo Retamales Madariaga).

La idea de incorporar niños se sostuvo en que ellos representan una visión “descontaminada”, muy diferente a la de los adultos. Además, con ellos se quiso incorporar también otras realidades, tanto geográficas como sociales. Por eso, hubo talleres en Toconao, Isla de Pascua, Valparaíso, Chiloé y la Patagonia (criterio geográfico), en diferentes escuelas y colegios de la Región Metropolitana y en fundaciones, como Paternitas, Santa Clara, Coanil, Coaniquem, Protectora de la Infancia y María Ayuda.

Cada libro tiene un marcador artesanal, que fue especialmente encargado a tres artesanas de nuestro país. El marcador elaborado en Doñihue irá en el Evangelio de Chile; el del sur, tejido por una artesana mapuche, irá en el Libro de la Iglesia, y el del norte, tejido con lana de alpaca, irá en el Libro de los Salmos.

Los escultores de las tapas son 3 consagrados. Cada uno representó una escena del libro al que pertenece la tapa.

* Claudio Di Girólamo: Evangelio de Chile - El Buen Pastor

* María Jesús Ortiz: Libro de la Iglesia – La Venida del Espíritu Santo

* Francisco Gazitúa: Libro de los Salmos – Instrumentos que simbolizan el canto de los Salmos.

La encuadernación de los libros fue hecha por Olaya Balcells y María José Illanes, del Taller de Oficios del Libro.

La dirección de arte de todo el proyecto estuvo a cargo de los Señores Claudio Di Girólamo Carlini y Francesco Di Girólamo Quesney.