Escenas Bíblicas
Evangelio según san Mateo
1. NACIMIENTO DE JESUS Mt 2, 9 – 11
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que
se detuvo en el lugar donde estaba el niño.< Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar
en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo
sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.
2. JESÚS, MAESTRO BONDADOSO Mt 11, 28 – 30
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y
aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es
suave y mi carga liviana.
Poema
Canto a lo Divino
Evangelio según san Marcos
1. LA PROFESIÓN DE FE DE PEDRO Mc. 8, 27 – 30
Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?. Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista;
otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».«Y ustedes?» «Tú eres el Mesías». Jesús les ordenó
terminantemente que no dijeran nada acerca de él.
Poema
Canto a lo Divino
2. LA CRUCIFIXIÓN Mc. 15, 33 - 41
Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó
en alta voz: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?». Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías».
Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber,
diciendo: «Vamos a ver si Elías viene a bajarlo». Entonces Jesús, dando un grito, expiró. El
velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba
frente a él, exclamó: «¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!». Había también allí algunas
mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el
menor y de José, y Salomé, que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y
muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
Poema
Canto a lo Divino
Evangelio según San Lucas
1. LA ANUNCIACIÓN Lucas 1, 26 – 38
En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado
José. El nombre de la virgen era María. El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!,
llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se
preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te
ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y
será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
2. EL HIJO PRóDIGO LC 15, 11 – 32
Jesús dijo también: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre,
dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días
después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus
bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel
país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de
esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con
las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de
hambre!". Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el
Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se
conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Padre,
pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". Pero el padre dijo a
sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y
sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo
estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que
acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le
respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero y engordado, porque lo
ha recobrado sano y salvo". El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que
entrara, pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás
ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.¡Y
ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar
para él el ternero engordado!". Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre
conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba
muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"
Poema
Canto a lo Divino
Evangelio según san Juan
1. LAS BODAS DE CANÁ Juan 2, 1 -12
Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.
Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo:
«No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha
llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga». Había
allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían
unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las
llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así
lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo
sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y les dijo: «Siempre se sirve
primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en
cambio, has guardado el buen vino hasta este momento». Este fue el primero de los signos de
Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
Después de esto, descendió a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y
permanecieron allí unos pocos días.
2. RESURRECCIÓN DE JESÚS Juan 20, 3 -10
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro
discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las
vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el
sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este
no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo,
que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido
que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos. Los discípulos regresaron
entonces a su casa.
Poema
Canto a lo Divino
Hechos de los Apóstoles
1. PENTECOSTES Hechos 2, 1 – 13
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del
cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se
encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado
sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en
distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos,
venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó
de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor
decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros
los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la
misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia
Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar
en nuestras lenguas las maravillas de Dios». Unos a otros se decían con asombro: «¿Qué significa
esto?». Algunos, burlándose, comentaban: «Han tomado demasiado vino».
Poema
Canto a lo Divino
2. LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA Hechos 2,42-47
Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida
común, en la fracción del pan y en las oraciones. Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque
los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y
ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos,
según las necesidades de cada uno. Intimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el
pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran
queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían
salvarse.
Poema
Canto a lo Divino
Cartas
1. EL HIMNO DEL AMOR Corintios 13, 1 -13
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una
campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera
todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas,
si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y
entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es
servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca
su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia,
sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia
desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue
lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía
como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo
imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres
cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.
Poema
Canto a lo Divino
Apocalipsis
1. LA NUEVA JERUSALÉN Apocalipsis 21, 9 – 27
Luego se acercó uno de los siete Angeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas,
y me dijo: «Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero». Me llevó en espíritu a una
montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de
Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una
piedra de jaspe cristalino. Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas:
sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres
puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad
se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles
del Cordero. El que me estaba hablando tenía una vara de oro para medir la Ciudad, sus puertos y su
muralla. La Ciudad era cuadrangular: tenía la misma medida de largo que de ancho. Con la vara midió
la Ciudad: tenía dos mil doscientos kilómetros de largo, de ancho y de alto. Luego midió la muralla:
tenía setenta y dos metros, según la medida humana que utilizaba el Angel. La muralla había sido
construida con jaspe, y la Ciudad con oro puro, semejante al cristal purificado. Los cimientos de
la muralla estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento era de jaspe,
el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, el quinto de ónix, el sexto de
cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de
crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista. Las doce puertas eran doce perlas
y cada puerta estaba hecha con una perla enteriza. La plaza de la Ciudad era de oro puro,
transparente como el cristal. No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios
todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria
de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero. Las naciones caminarán a su luz y los reyes de la
tierra le ofrecerán sus tesoros. Sus puertas no se cerrarán durante el día y no existirá la noche
en ella. Se le entregará la riqueza y el esplendor de las naciones. Nada impuro podrá entrar en
ella, ni tampoco entrarán los que haya practicado la abominación y el engaño. Unicamente podrán
entrar los que estén inscritos en el Libro de la Vida del Cordero.
Poema
Canto a lo Divino
Salmos
1. SALMO 1
2. SALMO 23
3. SALMO 136
4. SALMO 147
5. SALMO 149
6. SALMO 150
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