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Testimonio ACOMPAÑANDO A LA CARMELITA
Llegamos a Collipulli cerca de la 1:30 de la madrugada. Bajo el puente de ingreso, que cruza la carretera, había cerca de un centenar de personas esperando la llegada de la Virgen del Carmen Misionera, Madre del Consuelo, junto al Evangelio de Chile. La noche era oscura, fría y una ligera llovizna mojaba nuestra ropa. Los amplificadores mostraron su potencia llenando el espacio circundante. En medio de cantos, sonidos de bocinas y reflexiones, iniciamos el ingreso al pueblo. Me detuve, interrogué a unos Carabineros… Uds. ¿Qué piensan de estas manifestaciones? ¿Estamos trastornados? ¿Somos unos apasionados sin medida? En mi infinita inocencia trataba de proponerles alguna respuesta. Uno de ellos tomo la palabra, de manera certera, con voz alta y un timbre seguro me respondió “La Madre de Chile es capaz de esto y mucho más todavía”. La respuesta, venida desde quien nos protegía en nuestro caminar, refleja lo que hemos venido viviendo a lo largo de este tiempo de gozo.
La imagen de la Virgen del Carmen Misionera junto al Evangelio de Chile lleva ocho semanas recorriendo el país de sur a norte. Son innumerables los momentos y testimonios que dan cuenta de las maravillas que la Iglesia vive. Chile va manifestando, en la participación de su pueblo, que es un país Mariano. Sin importar los credos religiosos, la Virgen del Carmen Madre y Reina de nuestra patria, es la que nos congrega llevándonos a un encuentro vital con la palabra de su Hijo Jesús.
En su recorrido, la Virgen del Carmen -Madre del Consuelo- ha visitado diferentes Cárceles. Los internos se acercan a ella para tocarla escondiendo su rostro o desviando su mirada… ella los acoge. En Hospitales ha visitado a enfermos llevando a su Hijo Jesús como Pan de Vida hasta el lecho de ellos.
En los Templos el Pueblo de Dios se ha congregado para dar testimonio de su alegría por la visita de su Madre. No tengo memoria de que en algún lugar haya estado ausente la Cueca con toda su picardía. Bailes, cantos y ofrendas han acompañado las celebraciones, donde siempre la participación ha logrado rebasar los espacios en que su Pueblo se congrega.
Las Celebraciones de la Eucaristía, las Vigilias Nocturnas y, el Rosario de la Aurora, no cesan de acompañarla en este peregrinar. “De una manera especial quedan grabados en lo más íntimo de mi corazón los momentos de Oración y conversaciones sostenidas en los conventos contemplativos. ¡¡Cómo olvidar la destreza y los esfuerzos de las Hermanas Adoratrices para ingresar, por tan estrechas y bajas puertas, la imagen de la Virgen del Carmen!! ¡¡Cómo sacar de mi retina las sonrisas y miradas simples desplegadas en los rostros de las Hermanas Carmelitas mientras observaban los textos del Evangelio de Chile!!”(*) ¡¡Cómo dejar de degustar las exquisiteces servidas por las Hermanas Clarisas, y el diálogo de complicidad con su Superiora mientras los fieles del lugar permanecían en vigilia. Ellas anhelaban tener un momento a solas, junto a su comunidad, con la imagen de la Virgen del Carmen y el Evangelio de Chile!!
En las orillas del camino la imagen de la Virgen del Carmen recibió las rogativas de su Pueblo Mapuche. Los niños de diversas escuelas en el campo fueron saliendo a su encuentro. Pequeñas localidades se agruparon para ver pasar la imagen de su Madre. Ella siempre se ha detenido encontrando un espacio en el corazón de sus hijos para quedarse con ellos.
Ha visitado en sus cuarteles a Soldados y Carabineros. Ellos le han rendido honores como Generala de sus respectivas instituciones. Bomberos la ha recibido con arcos de agua y callejones de antorchas encendidas que alumbran su paso.
En algunos lugares, llevado por la intensidad de los momentos que vivo, he comentado: “Estoy seguro que a la Virgen se le ha derramado una lágrima de emoción por el cariño mostrado por Uds. Sea esa lágrima fecundo regadío para fortalecer las raíces de nuestra fe. Que ella crezca como un robusto roble donde sus ramas entrelazan nuestra realidad con la Palabra del Evangelio que nuestra Madre hoy nos trae.”
Collipulli se despidió de la Imagen de la Virgen del Carmen Misionera y el Evangelio de Chile, con la Celebración de la Eucaristía a las siete de la mañana y dos alusiones dispuestas en su templo que rezan:
“La Eucaristía una mesa para todos” “Chile una mesa para todos”
Doy gracias a Dios que me permite vivir a mí, humilde servidor suyo, distintas experiencias de Iglesia, todas enriquecedoras. Ellas van logrando que mi débil fe se fortalezca junto al Pueblo de Dios que se alegra por la visita de su Madre y el compartir del Evangelio.
*Extracto de carta dirigida a Mons. Cristián Caro C., Arzobispo de Puerto Montt.
Testimonio de Carlos Feijóo.
(Carlos es el chofer que ha acompañado a la Virgen peregrina a lo largo del País. Aquí un pequeño testimonio de lo que ha sido su experiencia) |